La actitud también forma parte del producto
La disposición, el lenguaje, la atención y la forma de reaccionar de una persona pueden fortalecer una relación comercial o desgastarla lentamente.
En servicio al cliente, la actitud también es estrategia. La forma en que un equipo escucha, responde, resuelve y hace sentir a una persona puede definir si una relación comercial termina en una transacción o se conserva durante años.Trabajo con equipos para combinar eficiencia, criterio y una hospitalidad difícil de olvidar. Porque en un mundo cada vez más automatizado, hacer sentir genuinamente atendido a alguien puede convertirse en una de las ventajas más humanas —y rentables— de un negocio.
Un cliente no evalúa únicamente si recibió lo que compró. También recuerda cómo lo hicieron sentir cuando preguntó, cuando esperó, cuando algo salió mal y cuando necesitó que alguien se hiciera responsable.
La disposición, el lenguaje, la atención y la forma de reaccionar de una persona pueden fortalecer una relación comercial o desgastarla lentamente.
Una experiencia extraordinaria no compensa una promesa incumplida. Primero entendemos qué puede cumplir realmente la organización y después construimos una mejor manera de atender.
Hay momentos en los que hacer algo inesperadamente humano puede tener un impacto desproporcionado en la confianza, el recuerdo y la recomendación de un cliente.
Automatizar puede mejorar velocidad y eficiencia. El reto está en reconocer qué interacciones pueden delegarse a una tecnología y cuáles necesitan criterio, empatía y presencia humana.
El objetivo no es solamente cerrar una operación. Es crear condiciones para que el cliente quiera regresar, recomendar y mantener la relación incluso cuando existan fricciones o alternativas en el mercado.
Este servicio puede abordarse desde dos frentes: capacitación para desarrollar las habilidades y el criterio de las personas, o consultoría para revisar y mejorar los procesos de servicio al cliente.
Puede aplicarse en equipos de vendedores, áreas comerciales, servicio al cliente, atención postventa, recepción, operaciones, administración o cualquier área donde una interacción humana pueda fortalecer —o deteriorar— una relación de negocio.
No importa tanto el sector. Importa qué tan decisiva es la relación con el cliente para conservar el negocio a largo plazo.
Primero hay que entender qué está fallando. A veces el reto está en las habilidades, actitudes o criterio del equipo. Otras veces está en el proceso, en las promesas que hace la empresa o en una operación que obliga a las personas a dar un mal servicio.
Diseño sesiones, talleres o programas para trabajar servicio al cliente, hospitalidad, comunicación, manejo de situaciones difíciles, criterio de atención y construcción de relaciones de largo plazo.
Revisamos el recorrido del cliente, puntos de contacto, tiempos de respuesta, responsabilidades, promesas, fricciones y procesos internos que pueden estar afectando la experiencia.
Capacitar a una persona para sobrevivir a un mal proceso no es mejorar el servicio. Es enseñarle a compensar un problema que la empresa debería resolver.
Randy Escamilla es un profesional con cerca de 15 años de experiencia en servicio al cliente, operaciones, estrategia, liderazgo de equipos y educación. Actualmente trabaja con empresas, dueños y equipos mediante capacitación, mentoría y consultoría aplicada.
Su trabajo se concentra principalmente en servicio al cliente, liderazgo, desarrollo de equipos y diseño de capacitaciones personalizadas, combinando experiencia operativa con aprendizaje aplicado.
Ha trabajado en ambientes industriales, comerciales y de servicios, ocupando funciones relacionadas con planeación, servicio al cliente, operaciones, liderazgo, estrategia y dirección de equipos. Esa experiencia influye en la forma en que diagnostica problemas antes de proponer una capacitación o intervención.
Gran parte de su trayectoria profesional ha estado relacionada con clientes, cumplimiento, operaciones y relaciones comerciales. Su enfoque considera tanto la actitud y habilidades de las personas como los procesos que determinan la experiencia del cliente.
No parten de una presentación estándar. Primero se analiza el contexto, las personas, el problema y el resultado esperado; después se adaptan los conceptos, conversaciones, ejercicios y ejemplos a situaciones reales del equipo.
Imparte capacitaciones relacionadas con servicio al cliente, hospitalidad, liderazgo, comunicación, desarrollo de equipos y aprendizaje aplicado al trabajo. También puede diseñar contenidos específicos cuando el problema se encuentra dentro de sus áreas de experiencia.
Sí. El contenido puede adaptarse al sector, tipo de cliente, experiencia de los participantes, retos del equipo y situaciones que enfrenta la organización.
Sí. De hecho, el punto de partida ideal es entender qué está ocurriendo realmente y qué comportamiento, conocimiento o habilidad necesita desarrollarse.
Sí. Puede impartir capacitaciones presenciales en Monterrey y desplazarse a otras ciudades de México de acuerdo con las características del proyecto.
Sí. Las capacitaciones, mentorías y algunas intervenciones pueden realizarse de manera virtual para equipos dentro y fuera de México.